Entropía

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bloques de construcción de juguete

Por no decir caos. Yo me acordaba, de quinto de liceo, de que la entropía era el grado de desorden de un sistema. Sin embargo cuando fui a escribir un cuento tonto lo googleé para estar segura y la primer definición que me saltó era exactamente opuesta: hablaba de la cantidad de orden. Entonces escribí (y leí y mandé por mail a gente que sabía más que yo) un cuento con el título al revés. Hasta que alguien tuvo la bondad de corregirme.

En su momento (después ponerle al cuentito el prefijo “anti” por todos lados) llegamos a la conclusión de que habría dos acepciones incoherentes: una científica y una popular.

Pero ya no encuentro ejemplos de esa última y tal vez no existe, tal vez solo me piró el bocho o vi mal. O es lo mismo. El grado de orden ES el grado de desorden, no importa para qué lado quieras tirar la flecha. No tiene gracia darle tanta vuelta a un concepto que solo se define en contraposición a otro.

¿Qué es el orden? ¿Por qué debería de haber uno? El orden no es simetría ni rectas paralelas. Que tengamos cierto estándar de orden en la cabeza es resultado de algo cultural, que es resultado de algo natural y una conciencia, que son resultado del verdadero orden.

EL orden. El que tiene las fórmulas para saber a qué hora va a volver a darme hambre, cuántos grados va a hacer mañana en Salto, en qué lugar van a caer todas las fichas cuando pateemos el tablero. Física que hace química que hace biología que un día (por magia) se encuentra una conciencia y hacen biografía que retroalimenta a una cultura y hacen narrativa. Y no hay más nada.

Ahí queda el orden. El aparente desorden, porque estamos limitados y aún no podemos entender la fórmula completa. Yo creo que con la fórmula sabríamos también cuando y por qué surgió la vida, y el único misterio sería la conciencia. Y es lógico que la conciencia esté por fuera, porque es la que existe para ver ese desorden y entrar en pánico y querer ordenar todo. Para juzgar. 


Originalmente publicado en el #2 del Boletín de Piques y desventuras de Nat, Diciembre de 2017

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