Diciembre

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Persianas cerradas, desde el interior orcuro de una casa. Entra luz a través de ellas.

Un silencio amenazado de torpezas.

Una oscuridad de a rendijas.

El vapor, el cansancio, la pereza:

masa informe, ingredientes de la nada.

Raspa toda la sed de todas las siestas del verano.

Pero parto con vos lo oscuro como se parte el pan.

Como dos bebiendo al tiempo

de la misma copa recién criada.

Y hay tanto en el continuo finito

porque amasas mi piel como a las horas

y me guardo lo que emana de la tuya

hasta que entra este sol y lo recibo

en la esperanza segura de otra tarde.

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